| El Tarot pierde su origen
en el comienzo de los tiempos. Algunos dicen que nació
en oriente, Egipto; otros en Caldea; otros en la India
o también en la milenaria China. Se cuenta que
los profetas hebreos decían a su pueblo que ellos
tenían la facultad de comunicarse con Dios directamente
y que Dios había inventado un instrumento para
que el común de las personas, sin condiciones
de profeta, supiera de sus designios: el Tarot.
La palabra Tarot, si la damos vuelta, cosa muy frecuente
en la Kabaláh hebrea, dice Torat, vocablo que
se asemeja a Torah, uno de los comentarios importantes
hebreos acerca de la palabra de Dios. La Torah fue estrictamente
prohibida en los años oscuros de la Iglesia católica,
así como todo texto que podría tratar
de cosas ocultas no de acuerdo con la doctrina de la
Iglesia de aquél entonces, y quizás también
de ahora.
Para entender un poco la actitud del clero, habría
que entrar en lo más íntimo de su pensamiento
acerca de las doctrinas esotéricas; doctrinas
que en su momento aceptó y de las cuales algunas
las mantiene hasta ahora. Producto del avance, sobre
todo en la edad media y el renacimiento de lo científico
y de demostración de laboratorio de las teorías
que empezaron a demostrarse, la iglesia para no quedar
fuera de foco debido a los nuevos descubrimientos, como
el del nuevo mundo y la redondez de la tierra, empezó
a desechar todo lo que calificó de superchería,
para no quedar obsoleta al tenor de los avances “tecnológicos”
de la época. (Ver literatura del sacerdote católico
Andrés Serrano de 1600 aprox. Y su tratado de
ángeles y cambios del esoterismo en la Iglesia
Católica.)
Naturalmente que desde antes, los hombres de la curia
echaron mano a alterar la Biblia y censurar las cosas
que pudieran no otorgar castigo divino a las acciones
de los humanos, o que dieran una nueva oportunidad,
como la reencarnación. Demás está
decir que esto también censuró e hizo
proscrito al Tarot y otras artes adivinatorias, siendo
que los profetas y adivinos, como Daniel, usaron de
estas artes, como la adivinación a través
de los sueños, como en el caso del rey de Babilonia
Nabucodonosor, y como muchos más , innumerables
casos.
En el 1700 aproximadamente, comienzan a aparecer más
barajas de adivinación, siendo la de Marsella
la más conocida. En ese tiempo, e incluso, antes,
ocultamente se entregaban mensajes esotéricos,
lejos del conocimiento de la iglesia y de la Inquisición.
No es sino hasta los comienzos del siglo 18, que hay
más libertad para la ejecución de las
artes adivinatorias, hasta nuestros días, en
que su probada acertividad es usada por grandes dignatarios
de todo el mundo para prevenir y orientar posibles decisiones,
así como del público en general.
Innumerables barajas han surgido
desde el comienzo hasta nuestros días: Marsella,
Egipcio, Cabalístico, de Saint Germain, Cósmico
o las cartas el alma, Rider Waite, de Toth de Aleister
Crowley, de los Gnomos, Black, Mítico, y un largo
etc. Barajas para todos lo gustos. |